Revista Heraldos

“O Sacrum Convivium”
Año VII, nº 71, Junio 2009

Edición del Mes

Sumario

1.- Escriben los lectores.
2.- “O Sacrum Convivium” (Editorial).
3.- La voz del Papa – Escritura y Tradición se inter-penetran.
4.- Nuevas Sociedades de Vida Apostólica.
5.- Comentario al Evangelio – La fuerza triunfante de la Iglesia.
6.- Procurar la unidad en la diversidad.
7.- El más sublime de los Sacramentos.
8.- Perpetuo sagrario de la Eucaristía.
9.- Heraldos en el mundo.
10.- Formar para actuar con sabiduría.
11.- Sucedió en la Iglesia y en el mundo.
12.- Historia para niños… El poder de una Ave María.
13.- Los santos de cada día
.

14.- Contemplar la tierra desde una angélica plataforma.



Recordando criterios y principios establecidos por el Concilio Vaticano II,
Benedicto XVI explica por qué le corresponde a la Iglesia, en definitiva, el divino mandato y ministerio de guardar e interpretar la Palabra de Dios.
El 4 de abril, Benedicto XVI firmaba
la aprobación de dos Sociedades
de Vida Apostólica vinculadas
al carisma de los Heraldos:
Virgo Flos Carmeli y Regina Virginum.



Comentario al Evangelio
Domingo XI del Tiempo Ordinario



Mons. João S. Clá Dias, EP

El dinamismo existente en una semilla es un pálido símbolo de la íntima, enérgica y perseverante actividad del Espíritu Santo en los fieles. En consecuencia, la fuerza triunfante de aquella que fue llamada a ser
el Reino de Dios —la Santa Iglesia— en cierto momento deberá conquistar al mundo entero.

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La Iglesia contempla la diversidad de los carismas existentes y sabe valorar todo lo que de belleza y de riqueza hay en cada uno de ellos, intentando que todos caminen juntos en el empeño de evangelizar,
de conducir hacia la santidad —señala el nuevo Arzobispo de Río de Janeiro.





Más que la Encarnación o la muerte en la
Cruz, el amor de Dios para con los hombres
manifestado en la Eucaristía ultrapasa nuestra capacidad de comprensión.



¿Sería inapropiado considerar que las Sagradas Especies permanecieron intactas en María Santísima desde el momento
en que las había recibido por primera vez?



La infinita Majestad de Dios
se oculta en el Corazón humano
del Hijo de María. Este Corazón
es nuestra Alianza. Este Corazón
es la máxima cercanía de Dios
con relación a los corazones
humanos y a la historia
humana. Este Corazón es la
maravillosa “condescendencia”
de Dios: el Corazón humano
que late con la vida divina:
la vida divina que late en
el corazón humano.

(Juan Pablo II, Meditaciones sobre
las Letanías del Sagrado Corazón
de Jesús, junio de 1985)



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